Así son los plaguicidas - Plaguicidas.

Plaguicidas.info

Así son los plaguicidas

Los plaguicidas son sustancias que se utilizan para controlar plagas o enfermedades.

Como su nombre lo indica, tales como algunos animales, plantas (malezas), hongos, virus o bacterias indeseadas, que pueden causar daño a humanos, animales o plantas. Los plaguicidas se utilizan principalmente en agricultura y en jardinería para proteger las plantas de insectos y otras plagas que causan enfermedades. Los diferentes tipos de plaguicidas pueden ser principalmente:

Insecticidas, para controlar insectos perjudiciales
Herbicidas, para controlar malezas
Fungicidas, para controlar infecciones por hongos
Estas sustancias se utilizan para controlar plagas, pero también pueden afectar otras especies si no se utilizan correctamente y de manera responsable. Por esta razón es importante entender mejor la ciencia detrás del desarrollo de los plaguicidas.

Insecticidas

Existen cientos de insectos plaga que constituyen plagas para la agricultura. Estos animales compiten con otras especies, como insectos benéficos y aves, por alimento y recursos, lo que causa daños a plantas y arrasa cultivos, pero también transmiten infecciones y enfermedades que causan problemas no solo a la salud de las plantas, sino también muchas veces de los animales o personas que las consumen. De esta manera, estos insectos plaga atentan contra la seguridad alimentaria, el ambiente y la biodiversidad, así como nuestro estilo de vida.

Los insecticidas son aquellos plaguicidas formulados que ayudan a agricultores, personal de salud y el público en general, a controlar aquellos insectos que son amenaza a nosotros.

Existen insecticidas que atacan el sistema nervioso de los insectos, otros que afectan su exoesqueleto, o su capacidad de crecimiento, entre otros modos de acción. Las principales clases de insecticidas se pueden agrupar de acuerdo a su composición química en las siguientes categorías, algunas de las cuales han sido reemplazadas por nuevos productos más específicos contra la plaga objetivo y más seguros para la salud y el ambiente: organofosforados; organoclorinados; carbamatos, piretroides; neonicotinoides; entre otros. También pueden clasificarse como naturales o sintéticos; orgánicos o inorgánicos, biológicos, derivados de plantas; etc.

Herbicidas

En la naturaleza, existen muchas plantas que no nos ofrecen ningún beneficio como fuentes de alimentos o medicamentos, o como plantas ornamentales, muchas veces son especies que limitan la disponibilidad de nutrientes del suelo y otros recursos a especies domesticadas o silvestres que hacen parte de los ecosistemas y a la biodiversidad. En algunos casos es particularmente importante controlar el crecimiento y la propagación de estas malezas que afectan la productividad y la viabilidad de cultivos u otras plantas útiles.

Este tipo de plantas indeseables se controlan con plaguicidas conocidos como herbicidas. Algunos herbicidas son selectivos para ciertas clases de malezas y otros son no selectivos, eliminando toda presencia vegetal. Algunos herbicidas son fitohormonas y otros son sintetizados para imitar la acción de estas sustancias que controlan el crecimiento y desarrollo de las malezas. Algunos herbicidas actúan por contacto en los lugares específicos de aplicación y otros actúan de forma sistémica en toda la planta. También existen herbicidas que se utilizan antes de que las malezas puedan germinar en el suelo y otros que se aplican después de que estas han crecido y deben posteriormente eliminarse.

Fungicidas

Entre los microorganismos que pueden infectar las plantas poniendo en peligro su salud están los hongos. Los hongos causan enfermedades como la roya, los mohos y otras. Típicamente los hongos se transmiten a la planta en condiciones de alta humedad y su infección causa podredumbre en las hojas, flores, frutos y raíces, llegando a causar su muerte.

Los plaguicidas utilizados para erradicar infecciones por hongos y sus esporas en las plantas se denominan fungicidas. Estos puedan actuar de modo similar a los herbicidas, esto es, por contacto o de manera sistémica.

Sin los plaguicidas la agricultura necesitaría hasta un 40% más de tierra cultivable para poder producir lo que se produce actualmente, y los agricultores perderían frecuentemente sus cultivos. Esto, a la vez, requeriría más agua y otros valiosos recursos naturales. Se pondría en peligro la disponibilidad de alimentos suficientes y a precios accesibles para todos. También se afectaría la producción ganadera y de carne, y en muchos países la disponibilidad de biocombustibles y otros productos derivados de los recursos renovables que constituyen las plantas.